
Los celos han sido, argumento recurrente para la literatura y el cine, aunque constituyen también el origen de innumerables sucesos trágicos de la vida real. Pero, ¿qué son los celos? Podríamos definirlos como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene, o se considera que se tiene-posee, o se debiera tener-poseer (amor, poder, imagen profesional o estatus social). El celo, la desconfianza y la sospecha permanentes en el otro(a), enturbian y destruyen la relación con la persona amada –es una situación de constante poner en duda y afectar directamente el autoestima del otro(a)-. Es un estado emocional y cognitivo de confusión, que paraliza y causa temor, sintiendo y pensando que la persona que amamos prefiera a otro(a) en lugar de a nosotros. En las sociedades monogámicas como la nuestra – donde se tiene una pareja para casi toda la vida o una a la vez-, la infidelidad sólo provoca reacciones celosas en la medida en que origina inseguridad (material o afectiva) o afecta al prestigio y al honor –podríamos pensar en el refrán “ojos que no ven corazón que no siente” de esa manera tal vez nos de lo mismo y los celos no emanen de nuestro ser-. Las personas celosas pueden ser apasionadas, inseguras, ansiosas, agresivas, autodestructivas y manipuladoras. Buscan todas las pruebas de su presunto infortunio –alguien lo(a) llamó, a quién miró en la fiesta, fueron muy agradables con él (ella)- y se resisten a los argumentos racionales. Cuando en una pareja surge el miedo a la separación o la percepción de la reducción del interés o el amor por el otro, el celoso se manifiesta persiguiendo a la pareja en su hipotética infidelidad, controlándolo y pretendiendo obligarlo a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja, ésta se siente impulsada a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Quienes padecen estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas, que sólo se curarán saliendo de su autorreferencia y amando con respeto al otro(a). En la cotidianeidad los celos rompen las relaciones, y los individuos celosos acaban asfixiando, el gozo y el placer del otro (a), el equilibrio en la pareja que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto a la autonomía del otro. Si en un momento determinado nos sentimos víctimas de un ataque de celos que perjudica nuestro bienestar emocional, actuemos decididamente.
...buscad y encontrareis...
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